Luego de recorrer la costa mexicana desde Yucatán, Hernán Cortés llegó a las costas del actual Veracruz con una flota de 10 naves, un risco unido a la tierra firme por unas enormes dunas abriga del viento la pequeña ensenada en la que se presume que el conquistador hundió sus barcos en 1519, en una trascendental decisión que culminó con la conquista del imperio Azteca, todo un hito en la historia de México y del mundo.

Cinco siglos después, la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia, un equipo de investigadores, así como especialistas internacionales, desarrollaron tecnología de última generación para realizar trabajos de campo, exploraciones y buscar los barcos del conquistador que yacen en el litoral de Villa Rica, Veracruz.

Los expertos a cargo de este proyecto, aseguran que si bien desde hace muchos años se ha explorado la zona marina donde pueden estar los barcos de Cortés, gracias a estas exploraciones  se han dado a conocer importantes hallazgos: se encontró un ancla del siglo XV que tiene restos de una madera que los expertos fecharon entre 1417 a 1492 y detectaron que corresponde a un roble endémico de la cornisa cantábrica del norte de España, además de que los arqueólogos dejaron marcados 60 puntos que llaman “anomalías magnéticas” y que fueron revisadas a detalle en la temporada de campo que cumplieron durante el mes de julio.

En esta fascinante iniciativa, respaldada por Arte & Cultura Grupo Salinas, participan una veintena de arqueólogos nacionales e internacionales, los cuales realizan expediciones, inmersiones, estudios e investigaciones, que además servirán como base para el establecimiento de nuevos cuadros en la arqueología subacuática.

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